Tres panes
Integral · Masa madre
Espelta
Más aromático. Misma esencia.
Harina integral de espelta y harina integral de trigo.
Masa madre. Fermentación larga. Cocción completa.
La espelta aporta un aroma más marcado y un punto dulce natural.
El trigo integral aporta estructura y volumen.
Buscamos suavidad sin perder cuerpo.
Sigue siendo integral.
Fibra real. Vitaminas del grupo B. Minerales del grano entero.
La fermentación larga ordena el cereal y facilita su integración digestiva.
En boca es más aromático.
Más expresivo.
Funciona especialmente bien con quesos cremosos, verduras asadas, setas, pescados o ahumados.
Acompaña y deja espacio al producto.
Es integral.
Con otra personalidad.
Clásico
El pan de referencia.
Nuestro pan base. 100% integral de trigo.
Masa madre. Fermentación larga. Cocción completa en horno de piedra.
Tiene un punto de acidez alto porque la fermentación es real.
Esa acidez no es estética. Sirve para que el cereal esté trabajado antes de que te lo comas.
Durante el reposo prolongado se reduce parte del ácido fítico del salvado. Minerales como el hierro, el zinc o el magnesio quedan menos bloqueados y se absorben mejor. La fibra no queda agresiva. Queda integrada.
¿En qué lo notas?
En una digestión más ligera.
En menos sensación de hinchazón.
En energía más estable.
En que sacia de verdad.
La fermentación larga cambia el pan. Se nota cuando lo comes.
La corteza es color caramelo por la cocción lenta de los azúcares naturales del grano durante más de hora y media.
La miga es color crema, suave y alveolada, con los aceites propios del trigo intactos.
Combina con embutidos, con quesos curados, con salsas potentes o simplemente con un buen aceite de oliva. Aguanta. No se deshace. Acompaña sin imponerse.
Es un integral serio. Sabe bien. Y sienta bien.
Maíz & Cúrcuma
Más expresivo. Más cálido.
El de maíz es el más expresivo de la casa.
La base sigue siendo integral y de masa madre.
Aquí el maíz cambia el perfil: aporta un punto ligeramente dulce y una miga más jugosa.
La cúrcuma aporta compuestos antioxidantes naturales propios de la especia y ese color cálido que aparece al hornear.
El comino, el cilantro, el fenogreco y el hinojo dan aroma. No dominan. Se perciben al masticar y al final dejan un recuerdo limpio.
Las semillas de girasol aportan un matiz tostado y su grasa natural equilibra el conjunto.
El aceite mantiene la miga flexible y evita sequedad.
La fermentación larga también aquí marca la diferencia.
Se percibe al comerlo.
Y más tarde.
Es un pan con carácter aromático.
Cálido. Profundo.
Funciona muy bien con verduras asadas, aguacate, huevo a baja temperatura, pescados, pollo especiado o cremas vegetales intensas.
También con mantequilla salada y miel cruda.
Tostado, con aceite de oliva y una pizca de sal, ya es suficiente.Si es tu primera vez en Traditae: empieza por Clasico.
Los tres panes se hacen igual.